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¿Se puede comer helado durante el embarazo?

¿Se puede comer helado durante el embarazo?

De diciembre a febrero, el pleno verano en el hemisferio sur trae consigo un calor intenso. Cuando el sol de Santiago quema la tierra como un horno y hasta la brisa marina de Valparaíso trae oleadas de calor, un helado frío y dulce es, sin duda, una gran tentación. Pero antes de disfrutarlo, es inevitable sentir cierta duda: ¿Qué pasa si como helado durante el embarazo?

En realidad, la respuesta no es tan estricta. Se puede comer helado con moderación durante el embarazo, siempre y cuando se preste atención a la elección, se controle la cantidad y se observe la reacción del cuerpo.

Primero, el helado no "congelará" al bebé

Muchas futuras mamás rechazan el helado por el temor de que "los alimentos fríos entren en el cuerpo y congelen al bebé en el útero". De hecho, este es una creencia errónea común. Nuestro útero es una "cápsula protectora" cálida y cerrada, con múltiples capas de amortiguación y aislamiento como el líquido amniótico, las paredes uterinas y la grasa abdominal; los cambios de temperatura externa difícilmente afectan directamente el interior del útero.

Cuando comes helado, este pasa primero por el esófago y el estómago, donde la temperatura corporal lo calienta y digiere gradualmente. No entra en contacto directo con el útero y mucho menos causará "congelación" al bebé. La temperatura del bebé es mantenida por la madre, por lo que mientras la futura mamá no presente molestias, no hay que preocuparse de que los alimentos fríos dañen al pequeño.

Lo que realmente requiere vigilancia no es la "temperatura", sino los ingredientes del helado y los efectos de un consumo excesivo. 

Factores como el alto contenido de azúcar, grasas y aditivos comunes en los helados son los que merecen más atención durante la gestación. El exceso de azúcar provoca fluctuaciones en la glucosa, aumentando el riesgo de diabetes gestacional; un contenido de grasa demasiado alto puede llevar a un aumento de peso excesivo, lo que supone una carga adicional para el organismo. Además, algunos helados artesanales pueden utilizar productos lácteos no pasteurizados o huevos crudos, riesgos sanitarios ante los cuales las embarazadas, con un sistema inmune más débil, deben ser cautelosas.

En resumen, siempre que elijas fuentes seguras, prestes atención a los ingredientes y lo consumas con moderación, el helado puede ser un pequeño placer sin culpas en el verano chileno.

Consejos para consumir helado durante el embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo experimenta ciertos cambios, por lo que es importante prestar atención a algunos detalles. Si tienes en cuenta las siguientes recomendaciones, podrás disfrutar de este pequeño placer con tranquilidad:

  1. Controla la cantidad y evita los excesos: Un helado al día es más que suficiente. Al estar a baja temperatura, consumirlo en exceso o demasiado rápido puede irritar el tracto gastrointestinal y provocar indigestión o molestias abdominales. Además, un consumo excesivo puede generar hinchazón e incomodidad.
  2. Opta por sabores ligeros, limita el azúcar y la grasa: Evita los helados con demasiada crema o excesivamente dulces, ya que suelen contener un alto contenido de calorías y azúcares, lo que no solo facilita el aumento de peso, sino que también puede aumentar la carga metabólica y afectar tanto a la mamá como al bebé. Por eso, es importante elegir opciones pasteurizadas y bajas en grasas saturadas.
  3. Ten en cuenta condiciones especiales: Si padeces problemas gastrointestinales como gastritis o síndrome de intestino irritable, o si eres sensible a los alimentos fríos, es recomendable evitar el helado. El frío, junto con el contenido de azúcar y grasa, puede irritar un sistema digestivo más sensible y afectar la absorción de nutrientes.
  4. 4.Presta atención a cualquier molestia: Si después de consumir helado notas malestar estomacal, dolor abdominal u otros síntomas, deja de consumirlo inmediatamente. En caso de presentar contracciones u otras señales inusuales, no lo ignores y acude a un centro médico para una evaluación. En casos extremos, pueden producirse intoxicaciones alimentarias. Para evitarlas, es fundamental evitar el consumo de productos de riesgo, como los lácteos no pasteurizados, que pueden contener bacterias como la bacteria Listeria.
  5. Consúmelo lentamente para evitar estímulos: Evita comerlo demasiado rápido. Lo ideal es dejar que se derrita ligeramente en la boca antes de tragar, lo que ayuda a reducir el impacto del frío en el sistema digestivo y previene molestias como la tos.
  6. Compra con precaución y elige productos de calidad: Muchos helados comerciales contienen aditivos, por lo que es recomendable optar por marcas reconocidas y canales de venta confiables. Evita productos de origen desconocido, ya que podrían no cumplir con los estándares de calidad y representar un riesgo para la salud.

Alternativas de helados más saludables para el verano

Si quieres comer con más tranquilidad, puedes probar estas opciones más ligeras:

Alternativa Características Público recomendado
Yogur helado (frozen yogurt) Menor contenido de grasa, sabor refrescante Embarazadas que desean controlar su peso
Helado de fruta (Polos naturales) Sin lácteos y con menor contenido de azúcar Personas sensibles a los lácteos
Helado de plátano casero Elaborado únicamente con plátano congelado triturado Quienes buscan una opción natural y segura
Helado bajo en azúcar Versiones sin azúcares añadidos disponibles en supermercados Personas con niveles elevados de glucosa

La felicidad durante el embarazo no siempre es fácil de alcanzar, por lo que no es necesario ser demasiado estricta con la dieta. Siempre que tengas en cuenta estas recomendaciones, disfrutar de un helado de vez en cuando puede ayudar a aliviar los antojos y a calmar la irritabilidad propia de esta etapa. ¡Deseamos que cada futura mamá pueda vivir un embarazo tranquilo y encontrar sus propios momentos de bienestar!

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